Indecisos
Siguiente tema en nuestra introducción a la mentalidad finesa. La indecisión finesa se da basicamente en el restaurante de la universidad, en realidad, es el único lugar donde la hemos experimentado. Para comentar la indecisión tengo que hablaros primero de unos de los gustos de los fineses: el aire. Quieren aire entre tú y ellos, espacio. En el autobus, a no ser de que esté lleno, no te sientes al lado de un finés… no les gusta. Explicado esto os hablaré de la indecisión. Después de coger la comida y pagar, vas con tu bandeja felizmente hacia un lugar donde comer. En la búsqueda de tu mesa es donde entra el papel del indeciso. Delante de ti se coloca ese sinsorgo que lo único que hace es interponerse entre ti y tu comida. El individuo en cuestión se coloca en medio del punto estratégico de llegada a la mesa que quieres llegar para sentarte y comer, y se queda ahí dando vueltas sobre sí mismo como un espantapájaros mal sujeto y siendo movido por el viento. El finés entra en una especie de trance en el que solo existe él y su lugar deseado con espacio entre su persona y los demas. Mientras en ti solo crecen unas deseperadas ganas de meterle una hostia para que espavile sentarte y comer, pues tu hambre aumenta. El indeciso sigue en búsqueda de su preciado tesoro, y en éste punto pueden ocurrir dos cosas: uno, que encuentre su sitio y te deje al fin pasar al sitio que tú tenias previsto ir; o dos, que desista en su intento de encontrar un lugar aislado porque es hora punta y no lo hay. En caso de que se de la última opción el finés dará una vuelta de reconocimiento por el restaurante para inspeccionar más de cerca los huecos libres (momento en el que aprovechas para al fin sentarte), o en caso contrario se habituallará de una rica ensalada o de pan huntado con mantequilla (ésto último les encanta) en la espera de que algún sitio quede libre. Mientras tú estes comiedo verás a más indecisos buscando un lugar donde comer. Garantizado.

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